Cherry 2000

Cherry 2000 (1988) es una película de ciencia ficción con elementos de western y cine de acción al estilo Mad Max. Está dirigida por Steve De Jarnatt y escrita por Michael Almereyda, este último convertido luego en conocido director independiente. Fue filmada en 1985 pero estrenada en Europa en 1987 y finalmente en Estados Unidos en 1988. Esto último aprovechando el estrellato de su protagonista, Melanie Griffith, cuya agenda cargada de estrenos en 1988 terminó llegando a cuatro, siendo el más importante Secretaria ejecutiva (Working Girl, 1988).  

Pero aunque esta película de culto tuvo en la mayoría de los afiches a Griffith como interés principal, el protagonismo está compartido con David Andrews, un actor proporcionalmente mucho menos conocido que ella, lo que explica la decisión de quitarle presencia en la venta de la película. Entre que la película se filmó y se estrenó, Melanie Griffith alcanzó una fama gigante. David Andrews se convirtió con el tiempo, en un importante actor de televisión, pero su rostro de famoso es muy diferente al que se ve en esta película. Otro detalle curioso es que el nombre de la película, Cherry 2000, no es el nombre del personaje principal, sino de uno secundario, aunque sea el centro del conflicto que hace avanzar la trama.

En el año 2017 la tecnología ha avanzado lo suficiente como para que existan robots humanoides capaces de reemplazar a las personas. Este lujo se encuentra principalmente en las ciudades más pobladas y todavía civilizadas, ya que estamos en un Estados Unidos post apocalíptico, donde el resto del territorio es una salvaje tierra de nadie. Un mundo indómito que recuerda por momentos al salvaje oeste. La sociedad también se ha vuelto reacia a la intimidad, aunque se ha sexualizado más, las relaciones entre humanos se han vuelto burocráticas a punto tal de necesitar contratos creados por abogados en los prostíbulos. Algunas personas La tecnología robótica ha producido ginoides como sustitutos de las esposas. La disminución de las relaciones sexuales reales entre hombres y mujeres es litigiosa, e incluso un burdel utiliza abogados para redactar contratos que detallan el encuentro sexual sin confusiones. Sam (David Andrews) es un ejecutivo con un excelente pasar económico que tiene como pareja a Cherry (Pamela Gidley) una humanoide modelo Cherry 2000. Pero cuando esta finalmente falla y su cuerpo ya no tiene reparación, Sam conserva su memoria y sale en busca de una igual, algo complicado porque es un modelo discontinuado. Deberá ir a la Zona 7, el lugar más peligroso que existe, si quiere colocar la memoria de su Cherry en un cuerpo nuevo. Para lograrlo contrata al especialista E. Johnson (Melanie Griffith) sin saber que es una mujer. Ella es experta en rastreo y la única persona capaz de ayudarlo a llegar a la fábrica donde quedan algunas Cherry 2000.

Aunque la actuación de Melanie Griffith en Secretaria ejecutiva es considerada por muchos como el punto más alto de su carrera, en sus películas previas la fotogenia y el encanto de su belleza son un elemento a destacar, además de que hoy se ve claramente los problemas que tenía cuando rodó la famosa comedia romántica junto a Harrison Ford y Sigourney Weaver. Se podría decir que Cherry 2000 era buena en la teoría pero no en la práctica. El personaje creado por ella podría haber estado a la altura de la fama de las protagonistas de Terminator, Alien o El quinto elemento, pero más allá de la construcción la puesta en escena muestra una película que nunca alcanza el ritmo adecuado, que una y otra vez se detiene. El mismo guión con otro director, como George Miller de Mad Max, hubiera hecho de esta película más que un clásico de culto, la hubiera convertido en una gran película. Se le nota la estética de los ochenta y en varios aspectos se ve también parecida a El vengador del futuro (Total Recall, 1990) en las escenas iniciales. Hablando de culto, la banda de sonido del músico Basil Poledouris es también perseguida por los fanáticos del film.

Sin embargo, la perla cinéfila que hace de esta película un objeto de interés es la presencia de dos leyendas del cine, Ben Johnson y Harry Carey Jr. los grandes actores fordianos, ambos veteranos y siempre prolíficos, comparten pantalla por novena y última vez juntos. Disfrutando de la fama que les dio su trabajo junto a John Ford, su condición de veteranos del maestro los convirtió en actores muy requeridos al final de sus carreras. El aspecto de western de la trama queda sellado con ambos. Y aunque pueda parecer muy previsible la relación entre la pareja protagónica, ese dúo que se traslada entre pelea y pelea, alianza y alianza, recuerda a los protagonistas de Lo que sucedió aquella noche (It Happened One Night, 1934) de Frank Capra, pero invirtiendo los roles. Realmente tenía todo para ser una gran película Cherry 2000, pero lo termina desperdiciando. Incluso su tema se volvió más común en los últimos años. Pieza cinéfila para unos pocos, tal vez con un cierto peligro de remake en el futuro. Un dato más: tiene un cameo de Gort y Robby, dos legendarios robots de la edad de oro de la ciencia ficción, aunque solo están en un taller.

Ver Fuente