El cine español en 2020 se ha visto sacudido por la pandemia, dejando una de las ediciones más pobres que se recuerda tanto en términos creativos como industriales, con el peor resultado histórico de recaudación en taquilla (al menos desde que existen registros).
Sin embargo, este mismo año el consumo televisivo se ha disparado por razones obvias, y será recordado como se como el de la explosión de la ficción televisiva .
Un año plagado de hitos de trascendencia internacional y que arrancó en pleno confinamiento, en el momento más álgido de consumo televisivo, cuando Netflix rescató del ostracismo Toy Boy, un thriller con tintes eróticos que pasó sin pena ni gloria en su emisión en abierto en Antena 3. La serie se convirtió en todo un fenómeno planetario, alcanzando el número 1 en varios países y convirtiéndose en una de las series más consumidas del catálogo Netflix, por encima de algunas de sus grandes producciones. La jugada nos recordaba a lo visto años atrás con La casa de papel, también de Atresmedia, que debería revisar con urgencia su estrategia de marketing tras ver cómo series de gran potencial son incapaces de despertar interes en sus pases por la cadena del grupo Planeta.
Así, Toy Boy ha pasado de estar sepultada a preparar ya su nueva temporada con producción de Netflix. Se trata de un thriller con giros imposibles, acción y altas dosis de petardeo y que desde luego hay que tomarlo como un pasatiempo de usar y olvidar.
Con Toy Boy liderando las emisiones de Netflix, llegaba la nueva temporada de Elite. Para hacernos una idea de su repercusión mundial, basta con echar un vistazo al número millonario de seguidores de Instagram de sus jóvenes estrellas (Esther Expósito, una de sus protagonistas, es la española más seguida). Si bien la nueva temporada ha perdido frescura y atrevimiento, sigue siendo todo un fenómeno de masas.
Y en abril se estrenó la cuarta temporada de La casa de papel, ya con estatus de super producción y convertida en una de las series con más seguidores en todo el planeta. La serie creada por Alex Pina sigue en forma y es probable que a nivel de factura estemos ante la producción de ficción televisiva más importante de nuestro país, y eso se percibe y se disfruta. Aun así, estirar el chicle tiene sus peligros y ya empieza a acusar síntomas de desgaste en unos guiones demasiado esforzados en justificar su continuidad.
Los proyectos de series se han ido encadenando en los últimos tiempos, con grandes popes de nuestra cinematografía involucrados, como Cesc Gay, Coixet, Alberto Rodríguez o Urbizu. El éxtasis creativo de las series es tal que incluso el confinamiento trajo consigo un experimento apoyado por HBO en forma de serie: En casa. Seis capítulos independientes grabados con móvil por seis directores jóvenes, que proponían una historia relacionada con el confinamiento. Recomentamos el episodio 1, dirigido por Sorogoyen y coprotagonizado por sí mismo y Marta Nieto, pareja sentimental del director. Se trata de una pieza intrigante y con altas dosis de ingenio y creatividad, capaz de convertir las limitaciones del formato en una virtud. Desgraciadamente, el resto de episodios no está a la altura, pagando precisamente esa falta de recursos.
HBO se ha convertido en la artífice de algunas de las mejores series españolas del 2020. El aplauso unánime arrancó con la emisión de Patria, toda una conmoción al reproducir de manera impecable las líneas del best seller homónimo de Aramburu. Lo de sus dos protagonistas se puede calificar de milagro, retratando con realismo el carácter vasco. La serie aborda con inteligencia los diferentes traumas y estragos del terrorismo, el opresivo caldo de cultivo social, y la raiz de un patriotismo radical convertido en terrorismo valiéndose, a menudo, de la incultura de sus artífices. Ese prisma se aleja acertadamente de la seducción y glamour con que nuestra ficción suele dibujar a ETA. La secuencia final supone un broche de oro de absoluta exquisitez, capaz de poner un nudo en la gargante en su sutileza.
Otra serie estrenada este año y que abordaba los orígenes de ETA fue La línea invisible. Dirigida por Mariano Barroso y protagonizada por Alex Monner y Antonio de la Torre, esta serie de Movistar ha quedado eclipsada por el éxito de Patria, aunque se trata de una de las más aplaudidas este año.
En un salto temático radical, ATRESplayer PREMIUM estrenó Veneno, biopic del legendario personaje televisivo dirigido por los Javis. La serie contiene muchos hallazgos. Los Javis funcionan sin complejos en lo kitsch y el petardeo. Hay un buen trabajo documental, la historia es potente y está respaldada por un buen guión. Además, impera una sensación de buena factura técnica, con una destacada foto de Gris Jordana. Gran revelación Daniela Santiago encarnando la etapa más glamourosa de Cristina, y, especialmente, Isabel Torres, que interpera a la almeriense en su decadencia. Curiosamente, el punto álgido está en la evocación de Adra y toda la parte infantil. En cambio, las escenas cotidianas en casa Piraña llegan a saturar. La serie no termina de cuajar su registro cómico, necesario como descongestivo dramático y porque, evidentemente, Cristina era un personaje también muy divertido.
De nuevo, los Javis no logran contener su tendencia hacia la sensiblería, simbolismos y frases apoteósicas, pero eso es parte de su identidad, logrando un componente emotivo que claramente conecta el gran público. Con todo, un trabajo que se percibe importante, plagado de momentazos, algún toque de irreverencia y, ante todo, un homenaje valioso a un gran personaje. Probablemente nadie lo hubiese hecho mejor.
De nuevo, no se entiende demasiado la estretegia de Atresmedia para una serie que merecia emisión completa en abierto por todo lo alto (la emisión de sus dos primeros capítulos arrasó en audiencia). Por suerte, se llegó a un acuerdo con HBO Max para su lanzamiento internacional y la serie ya ha recibido elogios desde el otro lado del charco.
Saltamos de nuevo a Movistar con la que es para mí la mejor serie española del año y tal vez de todos los tiempos: Antidisturbios, dirigida por el Rodrigo Sorogoyen más frenético, no disimulando referencias a sus películas Que Dios nos persone y, especialmente, El Reino.
Más allá del chute de adrenalina, existe una construcción milimétrica de cada uno de los personajes, así como de la evolución psicologica que vive cada uno de ellos. Resulta complicado destacar una interpretación sobre otra en un elenco en el que hasta Patrick Criado brilla con luz propia. Un trabajo de cámara deslumbrante, planos secuencia que cortan la respiración y un guión memorable con forma de tela de araña para una serie capaz de saltar del gozo absoluto a la más insoportable incomodidad.
Pero cuando creíamos que la ficción nacional en pantalla doméstica no podía dar más de sí, llegaba HBO con lo nuevo de Alex de la Iglesia: 30 monedas. Ambientada en el pequeño pueblo segoviasno de Pedraza, este deslumbrante thriller de terror viene a completar el variado abanico temático desplegado este año por nuestra ficción. La serie cuenta con un nivel de producción a la altura de grandes producciones americanas. El Álex de la Iglesia más desatado firma este entretenimiento de autor. Por fin hemos sabido el porqué de la desaparición de Eduard Fernández en la pasada entrega de los Goya, cuando se sabía favorito para ganar la estatuilla. Su personaje va más allá de su increible transformación física: ofrece un registro jamás visto en el actor y, sin duda, la mejor interpretación masculina del año.
Para mí ha sido todo un descubrimiento Megan Montaner, una personalidad y presencia con aura de estrella. La batería de secundarios luciéndose es interminable, destacando una Carmen Machi al más puro estilo Terele Pavez, y un Manolo Solo estratosférico (sí, otra vez). Macarena Gómez se revela como la reina de la función en el último tramo, resultando muy prometedor lo que su personaje puede ofrecer en la season 2. La serie es de esas que mejor disfrutarla sin saber demasiado, así que poco más añadiré.
En el cierre del 2020, Netflix -plataforma hasta la fecha muy a la zaga de HBO y Movistar en cuanto al nivel de autoproducciones se refiere- acertaba con la adaptación del best seller El desorden que dejas. Un pasatiempo adictivo con el ojo estilizado de Roger Gual y las interpretaciones de nuestras, tal vez, actrices más en forma: Inma Cuesta y Bárbara Lennie.
Y, como colofón final, Amazon Prime se lanzaba a la producción de series españolas por todo lo alto con El Cid, péplum que recorre la vida del legendario héroe.
¿Se prolongará la racha de series nacionales de este nivel en 2021?
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