Rescate en las alturas

Rescate en las alturas (Cleaner, Reino Unido, 2025) es un perfecto desastre en casi todos los aspectos posibles. Es la enésima versión del conflicto del clásico Duro de matar, donde una persona inesperada se convertía en el héroe cuando un grupo armado tomaba el control de un edificio. Joey (Daisy Ridley) es una ex militar que ahora trabaja limpiando vidrios en rascacielos. Por razones de fuerza mayor, ella debe llevar a su hermano autista, Michael (Matthew Tuck), al lugar de trabajo. Tiene que terminar su tarea porque será la gala anual de una empresa de energía. Un grupo de activistas ecológicos toma de rehenes a los trescientos invitados y solo Joey, a quién no ven porque está del otro lado de los vidrios, podrá detenerlos.

Imagino a los guionistas vendiendo la idea. Es como Duro de matar pero con conciencia. Como todo hoy en día, las historias sin bajada de línea extra parece que no pueden existir. Claro que acá todo se complica, porque los activistas hacen una toma de rehenes estando armados, lo que ya es abiertamente un acto criminal. Hay una vuelta de tuerca que complica aún más las cosas pero la película insinúa que no está tan mal tomar rehenes y estos son millonarios inescrupulosos. El agregado del hermano de la protagonista podrá tener gran nobleza en la teoría pero no ayuda en nada a que funcione la trama. Uno de los activistas es Clive Owen, que conoce el tema por su filmografía previa, pero que acá parece estar algo cansado. El director es Martin Campbell, cuya carrera incluye varios títulos de acción importantes y algunas películas olvidables. Este título, claro, está entre los últimos. Daisy Ridley necesita urgente volver a encaminar su carrera, tiene más para ofrecer que este papel que no le queda bien.

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