El vengador tóxico (2023)

El vengador Tóxico (The Toxic Avenger, Estados Unidos, 1984) fue la película que colocó a Troma Entertainment en el mapa, iniciando una era de esplendor para este estudio de cine clase Z. Este estudio fue adalid del cine independiente en el sentido menos prestigioso del término, y por lo tanto, en muchos aspectos, mucho más digno. Pero claro, el cine de culto que realizaban, empezando por El vengador Tóxico, nunca fue para todos los gustos. La película era más que imperfecta en su puesta en escena, actuación y guión, pero no dejaba de ser encantadora sin llegar a ser tampoco complaciente. Seguía siendo perturbadora en su violencia y las formas de maldad que se mostraban en la trama. Los chicos lindos del gimnasio eran monstruos y el pobre muchachito trapeador, un freak absoluto. Tres secuelas confirmaron el éxito y el cine trash fue redefinido gracias a este largometraje. La cuarta parte tuvo mejores críticas que la segunda y la tercera, pero una quinta parte no llegó a realizarse. La película ahora estrenada es una remake reboot del film de 1984.

¿Puede el cine con estrellas consagradas y con aspiraciones de taquilla lidiar con un material tan salvaje? La respuesta es sí, pero a un costo muy alto. Esta nueva versión se realizó en el año 2023 y recién en el 2025 consiguió hacer un recorrido completo de estreno. Winston Gooze (Peter Dinklage) es un conserje que trabaja para una corrupta empresa farmacéutica, su vida gris tiene una única motivación: cuidar de su hijastro Wade (Jacob Tremplay) cuya madre ha muerto de cáncer. Winston está enfermo y el tratamiento no tiene cobertura, por lo que le ruega a Bob Garbinger (Kevin Bacon), el empresario dueño de la compañía, que lo ayude, pero este termina burlándose de él. Desesperado, Winston, intenta robar a la empresa con un trapeador embebido en sustancias tóxicas, pero las cosas salen mal y termina siendo arrojado por los secuaces de Garbinger a un basural tóxico, dándolo por muerto. Pero Winston sobrevive convertido en un poderoso mutante, el vengador del título.

Como toda remake, El vengador Tóxico debe tomar su propio camino y lo hace. Por momentos es más salvaje que la original, pero está filmada mucho mejor, por lo cuál debe forzar el estilo trash con trucos visuales muy complejos que a la vez se vean primitivos. ¡Cuesta mucho dinero verse barata!, cómo diría Dolly Parton. Por supuesto Peter Dinklage no interpreta al vengador, ya que, como en la película original, el cuerpo es muy diferente. Es cierto que tampoco es gigantesco, pero es mucho más grande. La presencia de buenos actores alrededor, como Kevin Bacon, Elijah Wood y en particular Taylour Paige permiten darle una dimensión extra a la historia, algo que era imposible en el mundo Troma. Pero con todo lo bueno viene lo malo y es que al llevar la historia al siguiente nivel se pierde algo de la comedia inocente y hasta la historia de amor. Al final del camino, el humor, ahora mucho más autoconsciente, termina cubriendo todo de un tono distanciado que hace que la película se disfrute pero sin sentir nada por los personajes ni sus acciones. Divierte bastante, hace reír y se agradece que no sea cobarde. Queda encerrada en los límites de los que conocen al personaje y es imposible que vaya más allá en el favor del público, aunque llega, como película, hasta donde quería.

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