Nuremberg es una de esas películas de época hechas con eficacia, despliegue de producción y grandes actores, un largometraje que no hace nada extraordinario pero tampoco hace nada malo. Simplemente se conforma con narrar de la forma más lineal y sencilla, una historia absolutamente extraordinaria. Al terminar la película quedará una sensación de que pudo haber sido mucho mejor, pero mientras de la mira los eventos y los personajes alcanzan para mantener un genuino interés.
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, se realizaron los Juicios de Nuremberg contra los criminales de guerra nazis. Como parte de ese proceso, el psiquiatra estadounidense Douglas Kelley (Rami Malek), encargado de determinar si los oficiales nazis prisioneros son aptos para ser juzgados por sus crímenes de guerra, se encuentra con un personaje complejo y seductor, una pieza clave de la maquinaria del horror: Hermann Göring (Russell Crowe), mano derecha de Hitler. Lo que el psiquiatra obtenga de él puede cambiar el curso de los juicios, pero también puede ser uno de los grandes hallazgos profesionales de su carrera. En paralelo a esto, un grupo de hombres, abogados, jueces, fiscales, intentan que los juicios consigan el objetivo de ponerle un punto final a la clase de horrores perpetrados por el nazismo. Son dos grandes historias las que se mezclan y la película no puede abarcarlas como corresponde. Pero tal vez sea esa simplificación lo que convierte a Nuremberg en una película con la capacidad de llegar a una mayor cantidad de espectadores.
La película, por supuesto, tiene grandes momentos de emoción y drama, y Russell Crowe tiene el carisma y el talento para retratar a un monstruo seductor. Rami Malek sigue siendo un actor fallido para casi todos los roles que le asignan. Este no era un personaje para él, por suerte los demás miembros del elenco, como Michael Shannon y Richard E. Grant, también otorgan calidad en sus personajes. Todas las licencias poéticas que esta película basada en hechos reales son aceptadas, todo está al servicio de una película antes que cualquier otra cosa.