Una buena película puede surgir de cualquier lado y una mala también. Se puede adaptar a William Shakespeare y hacer un bodrio insoportable o se puede partir de los productos Lego y hacer algo espectacular. Incluso se pueden combinar ambas cosas, porque el cine es infinito. Claro que sabemos que una película llamada Matchbox: la película (Matchbox The Movie, Estados Unidos, 2026) parte de una base muy sencilla de mezclar una marca muy conocida con una nostalgia que domina gran parte de la cultura actual. Pero la película se llama Matchbox como se podría llamar balero o payana, simplemente en la trama aparece la colección de autitos y las escenas de acción son llevadas adelante con los protagonistas manejando vehículos reales que se parecen o son el equivalente a sus juguetes favoritos de la infancia. La base es tener una marca que llame la atención, el resto va en la dirección que quiere. Podría haberse hecho una gran película, no estaba prohibido hacerla. Sacando de mi cabeza cualquier prejuicio, simplemente me senté a ver si había algo más que un título.
Un grupo de amigos de la infancia, que se reunían para jugar con sus autitos Matchbox, se reencuentran cuando el admirado dueño del taller donde se juntaban, muere. Por ese motivo Sean (John Cena), el antiguo líder del grupo, regresa a su pueblo natal. Sean era el antiguo líder del grupo y estuvo , luego de ser el único que perdió contacto con el resto. Lo que ellos no saben, pero nosotros sí, es que se convirtió en agente encubierto que trabaja para la CIA. El regreso termina exponiendo a todo el grupo a una conspiración internacional y juntos deben resolver un conflicto que pone en riesgo al mundo. Así Sean, Aimee (Jessica Biel), Crosby (Sam Richardson), Ted (Arturo Castro) y Charmaine (Teyonah Parris) se reúnen y se unen para salvar a la humanidad y también sobrevivir ellos en un trabajo para el que no están preparados. Un ingrediente extra es que Sean ha estado enamorado en secreto de Aimee desde la infancia.
Comedia de acción con romance incluido y elenco diverso. Apelación a la nostalgia pero sin exceso en el uso del producto en cuestión. Dos transiciones entre escenas bien logradas, poco atractivo en la mayoría de las escenas de acción y el inevitable clímax en movimiento. Uno podría imaginar a un niño jugando con autitos y soñando escenas como las que se ven acá. Para un niño sería un momento feliz, pero en la pantalla no produce esa misma felicidad. No es uno el que juega ni la película construye algo atractivo. Le roba un poco a Rápidos y furiosos, un poco a Misión: Imposible y otro poco a Indiana Jones y la última cruzada. Ah, y nos roba a nosotros dos horas y seis minutos.