Ahí va una confesión: nunca había visto ni leído una obra de Harold Pinter. Por eso, antes de presentarme en el Pavón Kamikaze, busqué información rápida sobre él y me topé con tantos elogios como detractores. Estos últimos aseguraban que su obra era incomprensible y demasiado ambigua, que no se preocupaba por seducir al espectador […]

La entrada se publicó primero en Bloguionistas.

Ver Fuente