Riesgo bajo cero: Venganza

Mike McCann (Liam Neeson), un veterano camionero de caminos de hielo, lidia con la culpa de haber sobrevivido a la muerte de su hermano menor, Gurty, quien falleció en los sucesos narrados previamente en Riesgo bajo cero. Para honrar el último deseo de Gurty, Mike viaja a Nepal para esparcir sus cenizas en la cima del Monte Everest. Al llegar a Katmandú, Mike colabora con Dhani (Fan Bingbing), una experta guía local del Everest. Se unen a un grupo de pasajeros a bordo del “Kiwi Express”, conducido por el conductor australiano Spike, un autobús turístico que recorre el peligroso “Camino al Cielo”, un estrecho paso de montaña a gran altitud. El profesor estadounidense Evan Myers y su hija Starr, experta en tecnología, también suben al autobús. Pero el viaje se verá alterado cuando se crucen con un grupo de mercenarios que buscan secuestrar a uno de los pasajeros, un personaje local que se ha metido con importantes intereses económicos.

Lo más raro de esta secuela es que apenas si puede considerarse como tal. Las conexiones no son reales y el cambio entre ambos títulos es enorme. La traducción para estrenarla aquí terminó siendo la suma de los títulos de dos películas protagonizadas por Liam Neeson, para generar aún más confusión en esta parte mediocre de la carrera del actor irlandés. También aquí se lo ve cansado y con menos ganas de llevar adelante el ejercicio físico que la película requiere. Sin ser particularmente mala, Riesgo bajo cero: venganza es otro título de los irrelevantes dentro del período de acción de la carrera de Neeson, empezado con Búsqueda implacable (Taken, 2008). Cuando protagonizó esta película de acción, creía que ni siquiera llegaría a estrenarse en cines, aunque fue un éxito de público y crítica tan grande que toda la carrera de Liam Neeson resurgió y fue inclinándose a más títulos de acción. Algunos buenos, algunos aceptables, algunos muy malos y otros, como el de este caso,  imposibles de recordar con el correr de los meses. 

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