El hombre con rayos X en los ojos (X, Estados Unidos, 1963) es un clásico de ciencia ficción dirigido por Roger Corman y protagonizado por Ray Milland. Un clásico exponente del cine de este director y productor, que en pocos días filmaba una película de bajo presupuesto que, como en este caso, arrasaba en la taquilla. Además del éxito inicial, la película se convirtió en un film de culto, lo que le aseguró una vida extra que muchas películas más famosas en su estreno no consiguen.
El Dr. James Xavier (Ray Milland) es el clásico científico obsesionado con sus descubrimientos. Desarrolla unas gotas oculares destinadas a ampliar el rango de la visión humana, permitiendo ver más allá del espectro visible —hacia las longitudes de onda ultravioleta y de rayos X, e incluso más allá—. Al considerar que las pruebas en animales y voluntarios solo producen datos subjetivos y carentes de utilidad, decide probar las gotas en sí mismo. Como un adicto a las drogas, Xavier se mete en un espiral de locura que va alterando su conducta a medida que crece el riesgo de las pruebas y los avances de estas.
La película se destaca por las decisiones estéticas para mostrar lo que el protagonista. Primero la gente más allá de su ropa, luego lo que tiene un cuerpo bajo su piel y finalmente un mezcla no muy lógica de esqueletos y estructuras que varían de escena en escena, aunque siempre en aumento. Ray Milland, como otras estrellas del cine clásico, le pone el corazón al absurdo y le otorga una fuerza notable a esta producción de bajo presupuesto. Como dato curioso, el comediante Don Rickles hace uno de sus pocos personajes dramáticos y también es contundente en su trabajo. También hacen una breve aparición dos clásicos de la factoría Corman: Dick Miller y Jonathan Haze.
Aunque sea una película de bajo presupuesto y guión simple, algo así como El hombre invisible (1931) del mundo Corman, la película consigue impactar al espectador y darle un par de escenas difíciles de olvidar. Roger Corman soñó con hacer una remake con efectos visuales contemporáneos y Tim Burton trabajó en un proyecto que no se concretó. Pero algunas cosas deben dejarse como están. El hombre con rayos X en los ojos es un clásico de culto que funciona como tal.