Los martes, orquídeas (Argentina, 1941) es una comedia romántica dirigida por Francisco Mugica y protagonizada por Mirtha Legrand, Enrique Serrano y Juan Carlos Thorry. Producida por Lumiton, se estrenó en 1941 en el cine Broadway y fue uno de los más grandes éxitos de la época de oro del cine argentino. Ganó el premio a la mejor película del año de la recién fundada Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina. Otro premio fue para el mejor argumento original y hubo una mención especial para Mirtha Legrand. La película marcó un antes y un después en la historia del cine argentino a partir de su éxito y su conexión con el público. Supuso, obviamente, el lanzamiento de la adolescente Mirtha como estrella, en el que fue su primer protagónico. La carrera de la actriz seguiría hasta la década del sesenta, para luego convertirse en la figura número uno de la televisión argentina.
Saturnino Acuña (Enrique Serrano) es padre de cuatro hijas y siente debilidad por la menor, Elenita (Mirtha Legrand), que está convencida de que no le gusta a ningún hombre. El casamiento de la más grande de las cuatro, Julia (Zully Moreno) y los noviazgos de las otras dos, Clara (Silvana Roth) y Malena (Nury Montse), le hacen tomar a Saturnino una decisión extrema y arriesgada para devolverle la confianza a Elenita: inventarle una admirador. Todos los martes le hace llegar orquídeas de un admirador. El inconveniente surge cuando un joven que busca empleo, Cipriano (Juan Carlos Thorry), es enviado a la casa por Saturnino para llevar las flores y Elenita lo ve desde el balcón, creyendo que es su admirador secreto. Ese será el principal, aunque no el único, enredo que la película proponga.
Sin el ritmo alocado de las películas de Manuel Romero y sin su impronta popular en los personajes, Los martes orquídeas consigue que Lumiton finalmente dé en el clavo y consiga el favor de todo aquel público que todavía le daba la espalda al cine del estudio. Aunque ya había alcanzado un alto nivel artístico, al cine nacional le faltaba combinar la comedia con el prestigio y con sus valores familiares y su idea del amor, la película finalmente lo consigue. Será este éxito el que provoque un montón de otras películas parecidas, al estilo de las comedias románticas norteamericanas de aquellos años, que no eran sinónimo de las alocadas screwball comedies, de las cuales Manuel Romero y luego Carlos Schlieper, serían sus mayores representantes locales.
A la debutante Mirtha Legrand -solo había hecho una breve participación en Hay que educar a Niní, 1940)- se le sumaron actores ya consagrados, algunos de los cuales volverían a trabajar con ella. Thorry era uno de los galanes y cantantes de aquellos años y Enrique Serrano y Felisa Mary, la quintaesencia de los padres de familia del cine clásico, en esta película son un matrimonio emblema del cine argentino. El éxito llevó a Lumiton al siguiente nivel y a su director, Francisco Mugica, lo confirmó como uno de los creadores de éxitos de aquellos, volviendo a trabajar con Mirtha Legrand en algunas de sus siguientes películas. Por otro lado, Columbia Pictures, un estudio atento a Latinoamérica, compró el argumento y lo llevó a Hollywood con Fred Astaire y Rita Hayworth en Bailando nace el amor (You Were Never Lovelier, 1942).
La estructura romántica e inocente del guión es una extensión de su protagonista, una adolescente soñadora que necesita cobrar confianza. Los enredos y las confusiones de identidad, elementos clásicos de la comedia clásica, no difieren tanto de obras de la literatura y el teatro clásicos, donde el amor surge gracias a esas confusiones y malos entendidos. La película funciona perfectamente, desde el inicio hasta el necesario final feliz. Hasta el presente Los martes orquídeas es un referente y es llevada al teatro en Argentina.