Después de cuatro temporadas que se convirtieron en un fenómeno de culto, la vuelta a la ficción de la agencia ASK llegaba con la inquietante sospecha de que podía ser un simple ejercicio de nostalgia estirado a formato cine. Vale recordar qué era lo hacía tan especial a esa serie: más que un retrato del mundo del espectáculo, era una comedia sobre la conducta humana, sobre los amores, las traiciones y las pequeñas miserias cotidianas de un puñado de agentes entrañables, contada con una calidez y un humor que la volvían mucho más que la suma de sus invitados estelares. Y durante buena parte de su primer tramo, la sospecha de la simple nostalgia parece confirmarse: el reencuentro entre Andréa, Mathias, Gabriel, Noémie, Hervé, Arlette y compañía se siente como una versión condensada y algo apresurada de lo que la serie hacía con más calma episodio a episodio, como si la película no supiera todavía qué forma darle a un universo pensado para respirar en capítulos de cuarenta minutos.
Pero ahí está la sorpresa: en cuanto la trama encuentra su verdadero motor —el rodaje accidentado de la ópera prima de Andréa, con reparto por rehacer, una productora de reality show de por medio y una batalla por la custodia de su hija de fondo—, la película demuestra que sabe lo que quiere contar y que hasta el título era un juego con lo que íbamos a ver en el largometraje. Ese giro le permite recuperar todo lo que hacía brillar a la serie original: el humor rápido y coral, la mirada satírica sobre la industria del cine francés, y sobre todo ese humanismo de fondo que siempre fue su verdadera marca registrada, esa capacidad de reírse del ego y la vanidad del mundo del espectáculo sin dejar nunca de mirar con cariño a sus personajes.
El argumento, sin entrar en demasiado detalle, obliga a los antiguos miembros de la agencia a converger nuevamente en un mismo set, cada uno con su propio orgullo, sus cuentas pendientes y su rol distinto ya en la vida —lo que da pie a reencuentros tan incómodos como desopilantes. La comedia nunca se abandona, el sentimentalismo nunca se impone. La película se mantiene tan equilibrada como lo era la serie.
Como venía siendo tradición en la serie, el desfile de estrellas interpretándose a sí mismas es parte del encanto: a lo largo de sus cuatro temporadas pasaron por ASK nombres como Cécile de France, Isabelle Adjani, Juliette Binoche, Jean Dujardin o Monica Bellucci, entre muchos otros. La película mantiene viva esa tradición y, esta vez con ambiciones más internacionales, suma como invitados especiales a George Clooney y Eva Longoria, que se suman al juego de la autoparodia con gusto.
El resultado es una película que parece tropezar al arrancar pero que en ningún momento corrió peligro de arruinarse. Aunque la serie tuvo una docena de remakes por todo el mundo, la versión francesa es por lejos la mejor. Si hacer una película como secuela de una serie suele ser una mala idea, en este caso podemos afirmar que estamos frente a una notable excepción a la regla. ¡Llama a mi agente!: La película (Dix pour cent: Le film, Francia, 2026) dirigida por Émelie Noblet se estrenó en Netflix, otra excepción si se piensa en la calidad de los estrenos del servicio de streaming.